La lucha contra el lavado de activos, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva requiere un esfuerzo coordinado entre organismos internacionales, autoridades nacionales y entidades del sector público y privado. Para lograrlo, se ha establecido una red global jerárquica de cooperación y control, conformada por organizaciones que diseñan estándares internacionales, supervisan su implementación, promueven el intercambio de información y fortalecen la capacidad de los países para prevenir, detectar, investigar y sancionar estos delitos.

Esta estructura permite que las políticas y recomendaciones internacionales sean adoptadas por los Estados y, posteriormente, implementadas por las autoridades competentes y los sujetos obligados, generando un sistema integral de prevención basado en la gestión del riesgo. En Colombia, este esquema se materializa mediante la actuación coordinada de entidades como la Unidad de Información y Análisis Financiero (UIAF), la Superintendencia de Sociedades, la Superintendencia Financiera, la Fiscalía General de la Nación y demás autoridades con funciones de supervisión, control e investigación.

Conocer la estructura y el funcionamiento de esta red es fundamental para comprender el marco normativo que sustenta sistemas como el SAGRILAFT y las obligaciones de cumplimiento que deben observar las organizaciones para contribuir eficazmente a la prevención del lavado de activos, la financiación del terrorismo y otros delitos conexos.